La crisis de la burocracia y la sociedad moderna

bur01La evolución de la sociedad tradicional a la sociedad moderna está directamente asociada al advenimiento y desarrollo del Estado Moderno como forma de organización social. La aparición del absolutismo, como contrapartida al sistema feudal, y la separación efectiva de la política y la religión, provocaron la centralización del poder político, la potenciación de la figura del ciudadano como elemento individual y colectivo, y la necesidad de coordinar, controlar y condicionar a los diferentes actores y núcleos de poder existentes, ejerciendo como elemento catalizador e integrador en la consecución de objetivos y resultados de carácter colectivo, además de monopolizar la violencia legítima en el territorio.

Al margen de la implementación en la sociedad moderna del concepto de Estado-Nación, a través del desarrollo de organizaciones políticas legalmente resueltas y con atributos reales de legitimidad a nivel nacional y transnacional, los rasgos característicos de la sociedad moderna se pueden sintetizar en:

  • La aparición y posterior desarrollo del concepto de ciudadano en detrimento de la figura del “súbdito”. Cuestión que implica que el sujeto individual centre su identidad en el desarrollo de su capacidad, aptitud y méritos, al margen de los lazos hereditarios, familiares, tribales, etc., generándose a su vez un proceso de individualización progresivo en la sociedad.
  • El adecuado desarrollo de instituciones políticas democráticas plurales y estables, y de una administración pública racionalmente organizada.
  • La construcción y planificación de una economía agregada (industrial, post-industrial, o de servicios), que permita la consecución de niveles aceptables de empleo y de ingreso per cápita, una adecuada cobertura de derechos y de protección social, y una redistribución de la riqueza más homogénea.
  • La excesiva y progresiva complejidad del entorno, que provoca la necesidad de una especialización continúa, agravada por la propia celeridad de los cambios.
  • El continúo desarrollo del concepto de globalización dentro del ámbito de la producción, los mercados, los capitales, la información, las ideas, etc.
  • La concentración y localización territorial de los recursos productivos y administrativos.
  • El desarrollo e impacto de la revolución tecnológica, del tratamiento y gestión de la información y de la actuación y posicionamiento de los medios de comunicación.

Por su parte, la Administración Pública como garante del funcionamiento del Estado y de la implementación de sus políticas públicas, también ha tenido procesos de evolución que, en mayor o menor medida, se han gestado en paralelo con la propia evolución de la sociedad. Uno de esos procesos evolutivos culmino con el desarrollo del modelo burocrático o burocracia que dispone de los siguientes rasgos (Weber, 1979):

  • El desarrollo de una jerarquía, en coherencia con el principio democrático y el de unidad de mando.
  • El desarrollo de un enfoque basado en la especialización de funciones, auxiliado por una adecuada tecnificación racional.
  • Disponer de una estructura organizativa competencial basada en normas, que aporta la necesaria seguridad jurídica y la delimitación rigurosa de las diferentes competencias.
  • El desarrollo y seguimiento estricto de procedimientos, así como el uso contractual de documentos y comunicaciones por escrito, con el fin de garantizar el respeto a la norma, la garantía de los derechos de los ciudadanos y su participación activa.
  • La estabilidad en el empleo de los trabajadores públicos, cuestión con la que se pretende asegurar la continuidad e imparcialidad de los procesos administrativos en el tiempo.
  • La no propiedad del cargo del empleado público, cuestión esencial para evitar el uso privado del cargo y su desconexión del respeto a la norma y la jerarquía.
  • El desarrollo organizativo de los empleados públicos por función y habilidad, así como la adecuada preparación técnica para acceso al  puesto, con el fin de dotar al conjunto de la organización de la necesaria racionalidad y especialización.
  • El desarrollo de procedimientos específicos de disciplina y control, para garantizar el ajuste a derecho y la racionalidad, objetividad e imparcialidad del proceso de toma de decisiones.

Lógicamente, todos los modelos organizativos tienen su ciclo de vida y el modelo burocrático ha servido en gran medida a la sociedad, para afianzar y desarrollar tanto el Sistema Liberal como el advenimiento del Estado del Bienestar, pero los requerimientos actuales del conjunto de la sociedad hacen necesario un cambio profundo en las estructuras y valores de la Administración Pública, que devuelvan a las instituciones del Estado el protagonismo en la evolución e innovación de los sistemas políticos y en sus modelos de organización social.

“La burocracia estrangula, la informalidad libera. Una atmósfera informal supone una ventaja competitiva. Se trata de garantizar que todo el mundo cuente y de que sepan que cuentan. Los títulos no son importantes; no existen las charreteras ni los ejecutivos almidonados, sino un espíritu abierto donde todos sienten que pueden ir a por todas. La pasión, la química y el flujo de ideas desde cualquier nivel o cualquier lugar es lo que cuenta”. Jack Welch.

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