Opinión de los españoles sobre la élite política

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A continuación vamos a describir aquellos aspectos más relevantes de la opinión de los españoles sobre la élite política en su relación con el ejercicio del poder, los sistemas políticos, las instituciones, los partidos políticos, las organizaciones sociales, etc., emanados de diferentes estudios sociológicos del CIS y de otros organismos:

  1. La legitimidad de los sistemas democráticos está directamente relacionada con el concepto de representatividad desarrollado por la élite política, en función de la dimensión práctica del ejercicio del poder en representación del pueblo; por este motivo, existe una asociación clara entre el apoyo a los sistemas democráticos y la aceptación de la élite política como nexo de unión entre el ejercicio del poder del Estado y la sociedad y como elemento catalizador para posibilitar o impedir los diferentes cambios o matices en la misma. Desde este punto de vista, el 79,9% de la población española opina que la democracia es la mejor forma de gobierno, a diferencia del 15,3% que opina que puede ser preferible un gobierno autoritario o que les da igual el sistema que se elija. Resaltar que el apoyo de los ciudadanos españoles a la democracia es ligeramente más bajo que en  la mayoría de las democracias occidentales y del primer mundo. (Fuente CIS, estudio 2741, Latinobarómetro, noviembre 2007.)
  2. En relación con el alejamiento percibido respecto de los centros de decisión evaluado a través del concepto de competencia política subjetiva, los ciudadanos españoles opinan que disponen de poca capacidad de influencia en las decisiones políticas y en ese sentido se sienten alejados de sus representantes y de sus instituciones. Resaltar que el 43,2% de los encuestados afirma su incapacidad para entender la política o su lejanía respecto a la elite política, siendo mayor el porcentaje entre las mujeres (51%), al estar peor informadas sobre política, a pesar de la evolución de los últimos años. (Fuente CIS, estudio 2749, enero 2008.)
  3.  En función de la pertenencia del gobierno a la elite política y en su responsabilidad de generar garantías para el desarrollo del bienestar común, más del 68% de los españoles opinan que el gobierno tiene una responsabilidad total, por el contrario solo un 5% opina que los ciudadanos son los verdaderos responsables de su bienestar y un 23% que las garantías de protección social solo deben cubrir a los ciudadanos más desfavorecidos. (Fuente CIS, “Las actitudes de los españoles hacia el Estado del Bienestar (1985 – 2005)”, Inés calzada y otros, 2006).
  4. En referencia a la responsabilidad delegada del gobierno en la adopción de un sistema económico y en su papel regulador del mismo, para conseguir el bienestar común de los ciudadanos, el 72% de los encuestados apuesta por una economía de libre mercado, pero más de un 83% matiza esta cuestión opinando que es esencial su regulación y control por parte del gobierno. Estas percepciones son similares en la comparación con la media de la Unión Europea, pero sensiblemente antagónicas en función de las percibidas por los ciudadanos estadounidenses. (Fuente Transatlantic Trendes, Fundación BBVA, 2009)
  5. La opinión del ciudadano español en relación al peso de cada uno de los núcleos de poder más relevantes del conjunto de la sociedad española, arroja datos definitivos donde se reflejan la importancia de la élite política y de otras élites como la financiera, la empresarial y la mediática. Un 46,9% opina que el gobierno es la fuente de poder mas percibida, en contraste con la referencia de los partidos políticos que se sitúa en un 19,5% y por detrás el Parlamento y los sindicatos con unos discretos 9,1% y 4,6% respectivamente. Significar, la importancia que le dan los españoles al poder que perciben de los Bancos con un 51,7%, de las grandes empresas con un 45,8% y de los medios de comunicación con un 34,9%. (Fuente CIS, estudio 2663, Latinobarómetro, 2006.)
  6. El desarrollo legislativo es inherente a la actividad del Congreso y el nexo de unión entre este y la sociedad es patrimonio de los diputados electos,  por este motivo los españoles en más de un 69% están “poco o muy poco interesados” por las actividades desarrolladas en el hemiciclo; en cambio el 61,4% de los encuestados opinan que las decisiones del Congreso les afectan “bastante o mucho”. Desde el punto de vista del trabajo que realizan los diputados en el Congreso, el 45,2% de los encuestados están “insatisfechos o muy insatisfechos” y por el contrario el 38,2% manifiestan que están “satisfechos”. El motivo principal que lleva a la mayoría de los candidatos a diputado a presentarse en unas elecciones, según los encuestados, es el poder y la influencia que se obtiene a través del cargo con un 56%, mientras que solamente el 6,7% piensan que es por representar adecuadamente a los electores de su circunscripción y un 7,5% para solucionar los problemas del país. (Fuente CIS, estudios 2588 (2005) y 2572 (2004).)
  7. Aunque teóricamente el poder judicial es independiente de los demás poderes del Estado, la interacción de este con la elite política y su matización al imprimir visiones y caracteres concretos en función de la potestad de elección de diferentes cargos públicos relacionados con este colectivo, traslada a la sociedad percepciones de la citada interacción, que se concretan con la opinión, de más de un 84% de los encuestados, de que existen diferencias notables sobre la igualdad de trato en la aplicación de las leyes. (Fuente CIS, estudio 2630, diciembre 2005.)
  8. Una de  las tareas desarrolladas por la elite política es la organización del Estado, a través de modelos organizativos que en su contexto teórico deben de ser eficientes, eficaces, y con resultados sostenibles desde un punto de vista económico y social, cuestión que preocupa y genera opinión al respecto en la ciudadanía española. En este apartado significar, que la percepción de los españoles de la eficacia, de la eficiencia y de la credibilidad de las instituciones del Estado es muy baja, a lo que podemos añadir el incremento de las mismas en más de 300.000 personas en el periodo 1993 – 2007, siendo la administración autonómica la que más ha crecido, situándose en estos momentos con un 50,2% del volumen total de la organización del estado, en detrimento de la administración central con un 22% y la administración local un 23,9%. (Fuente Ministerio Admón. Publicas, Boletín Estadístico, julio 2007.)
  9. La falta de confianza en los políticos y en las instituciones políticas es un fenómeno generalizado en las democracias occidentales que afecta en gran medida también a España. Este aumento de falta de confianza se plasma de forma clara en la percepción de los ciudadanos, en relación a la credibilidad asociada, por la cual suspenden con una nota muy baja a los ministros del gobierno (14%), a los diputados y senadores (18%) y a los líderes sindicales (21%), y por el contrario, valoran muy positivamente a maestros y médicos (78%), a profesores de universidad (67%) y a los intelectuales (60%). (Fuente Princeton University Press, Kenneth Newton y Pippa Norris, “Confidence in Public Institutions: Faith, Culture or Performance?”, 2000.)
  10. Una de las cuestiones más debatidas, últimamente, es la relación directa entre el aumento progresivo de la abstención electoral y la baja confianza de los ciudadanos en la élite política, cuestión que conlleva una participación escasa y un alejamiento progresivo del ciudadano del ámbito político y de sus instituciones. En el caso de España las tendencias de comportamiento y la evolución de la abstención, en relación a singularidades de los ciudadanos, nos muestran que los miembros de las clases altas y los de mayores ingresos se abstienen menos, además, las personas más jóvenes tienden a participar menos electoralmente, y por otro lado, los ratios de participación se incrementan en los núcleos rurales y disminuyen en las grandes poblaciones. Ya en las elecciones legislativas del 2008 se empezó a notar un aumento de la abstención pero en las generales del 2011 es donde  se ha confirmado una disminución de 10 puntos, curiosamente en un momento donde la población percibía con gran intensidad la posibilidad de cambio, cuestión que nos induce a pensar que esta variación en el comportamiento habitual esta matizada, en gran parte, por la pérdida de confianza del electorado en la élite política y sus instituciones. (Fuente CIS, diversos estudios, 1995 y 2011)
  11. Los partidos políticos son el núcleo central de la denominada élite política, la continua ambigüedad de sus discursos y la percepción de falta de compromiso con la sociedad en general y con su electorado en particular, han generado una caída en picado de la confianza de los ciudadanos, ya que solamente el 27% de los españoles encuestados perciben un grado de confianza aceptable, muy por debajo de otros grupos e instituciones como el Congreso de los Diputados (41,1%), la iglesia (40,1%), el gobierno (49,5%), la Policía (75,2%), etc. (Fuente CIS, estudio 2741, Latinobarómetro, 2007.)
  12. Desde la perspectiva teórica de las motivaciones que llevaron a dedicarse a la política a los diputados españoles de la séptima legislatura, muestra un peso fundamental el servicio a la sociedad y el compromiso con sus ideales, a estas dos motivaciones se unen otras tres significativas como son, el impulso del cambio social, la atracción por la vida política y la lucha antifranquista; hoy en día, y desgraciadamente lejos de esas motivaciones iniciales, más del 56% de los españoles opinan, que el motivo principal que lleva a la mayoría de los candidatos a diputado a presentarse en unas elecciones, es el poder y la influencia que se obtiene a través del cargo, y a su vez, desde la percepción de lo que debería de ser por parte del ciudadano, la resolución de los problemas del país debería de ocupar el primer lugar con un 35,7%.

Una vez realizado el análisis correspondiente, podemos concluir con las siguientes manifestaciones:

  • La confianza y credibilidad del ciudadano en la élite y en las instituciones políticas es escasa y sobre todo en la última década han sufrido un retroceso sustancial en la percepción positiva del ciudadano español.
  • El ciudadano necesita que los miembros de la élite política focalicen su labor en el servicio a la sociedad y a la resolución de los problemas del país.
  • Los partidos políticos y las organizaciones sociales necesitan una evolución estructural que provoque unas organizaciones políticas más integradas con el conjunto de la sociedad, implementando en su seno interno valores democráticos de solidaridad, participación y debate.
  • En el ámbito de las instituciones políticas, es necesario una racionalización de las estructuras organizativas del Estado, definiendo competencias y metas que determinen el alcance de cada una de ellas y los adecuados objetivos de eficiencia, calidad y sostenibilidad, e incrementando la percepción de objetividad y sentido de la responsabilidad de nuestras instituciones.
  • La élite política debe de entender que su papel se circunscribe, exclusivamente, a la representación del pueblo en el ejercicio del poder delegado en el Estado y no en el establecimiento de un lobby de poder en si mismo, que muchas veces condiciona la libertad del pueblo en relación directa a intereses ideológicos, económicos, religiosos o inclusive de índole particular.

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